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Lunes 11 de febrero de 2008

El músico Esteban Cerioni reflexiona sobre la cuestión de la 'piratería digital'

Esteban Cerioni es músico, compositor y cantante de amplia trayectoria en el país y en Italia, ya sea como integrante de grupos como Redd -que acaba de celebrar sus 30 años en escena- y Trigémino, o acompañando a músicos de la talla de Adrián Iaies y Ernesto Dmitruk, entre muchos otros. Actualmente escribe REDDLAND, el nuevo blog oficial de Redd, desde donde relata la historia del grupo y del rock tucumano. Gentilmente accedió a escribir sus reflexiones en el texto que publicamos a continuación.

Reflexionando sobre el tema que nos ocupa, la PIRATERIA, supuestamente por la bajada de música a través de Internet, lo primero que me pregunté es ¿Como se llegó a la conflictiva situación actual? Para tratar de entender tuve que volver atrás, a la era del vinilo. He llegado a ser el feliz poseedor de más de 6000 vinilos, sin contar los simples. Tal vez sea una cifra que actualmente no impresiona demasiado. De hecho, transformados a mp3 de calidad media/alta (tipo 192kb), mi colección solo hubiera ocupado entre 80 y 90 DVD grabados como datos. En su momento era una cantidad importante, pero estoy seguro de que actualmente debe haber gente que posee sin problemas 10 o más veces esa cantidad.

Mi gran preocupación siempre fue conservar mis discos en muy buen estado... en determinado momento, me ayudó mucho para esto la aparición de los casetes, porque me permitió en lugar de gastar los vinilos tan delicados, hacerme una copia que gastaba en lugar del disco, total, cuando se gastara el casete podía hacer otra. Claro, de paso, algún amigo aparecía y me decía: "Si traigo un casete virgen, ¿me podés hacer una copia? Con el tiempo, aparecieron personas que hacían copias para vender, incluso negocios de discos, particularmente los que canjeaban discos usados o los que vendían discos importados. En esta época se empezaron a indicar estas prácticas como piratería.

Incluso recuerdo que salieron a la venta ediciones de casetes vírgenes que en su precio incluían un porcentaje en concepto de derechos de autor, presuponiendo que dicho casete sería utilizado para duplicar música.

Pero yendo aún mas atrás, antes de que se popularizaran los casetes, el concepto de PIRATERIA era muy diferente, pues no se refería a copias de discos editados oficialmente, sino que se trataban de grabaciones generalmente de conciertos en vivo realizadas con elementos rudimentarios y perseguidas por su mala calidad de sonido, que se consideraba lesiva para el prestigio del artista y no por los derechos de autor.

Veamos algunos ejemplos referidos a esto: El álbum EARTHBOUND de King Crimson fue editado a bajo precio, como un intento de bloquear la venta de un "bootleg" (así eran llamados los discos piratas, término que hoy se mantiene para las ediciones de material no oficial y no son ilegales) con muy mala calidad de sonido, si bien la edición oficial no es de calidad excelsa. De esta manera, quedó arruinado el negocio de los piratas (los bootlegs solían ser carísimos y generalmente estampados en acetatos). Pero Además, FRIPP convirtió la edición de este tipo de grabaciones en una práctica habitual y de esa manera, además de desalentar la piratería realizó un fructífero negocio.

KING CRIMSON es uno de los grupos que posee más cantidad de "Bootlegs autorizados" editados. Incluso existe un Club de Fans que edita este tipo de material. Robert Fripp llegó al extremo de hacer ediciones oficiales propias utilizando grabaciones "piratas" proporcionadas por fans, como en el caso del Box de 4 Cd EPITAPH, que consistía en 2 Cd en venta en el comercio y dos más que solo se vendían por correo. Este caso es sin duda un ejemplo de inteligencia frente al problema, basado en dos cosas:

1º) A la gente parece gustarle sobremanera este tipo de material, sobre todo a los que nunca pudieron ver el grupo en vivo.

2º) Una cínica y muy popular máxima que dice: "Si no puedes vencerlos, únete a ellos".

Otro famoso bootleg de los YARDBIRDS, de mucha circulación, motivó la ira de Jimmy Page hasta el punto de llevar adelante un costoso juicio durante años. Evidentemente, en esa grabación el grupo sonaba tan mal que Page consideraba que iba a perder su prestigio si no lo detenía, en cambio, escuchándolo ahora en todo caso permite comprender porque se desvinculó de los viejos YARDBIRDS para asociarse a Plant y compañía dando vida a LED ZEPPELIN.

Actualmente, este tipo de grabaciones en vivo ya no molestan a nadie. Cualquier evento importante, como es el caso de la reciente reunión de los mismos Zeppelin, o de The Police y en nuestro país, Soda Stereo o Los Gatos, al día siguiente ya estaban disponibles en Internet a través de grabaciones de audio y/o video realizadas con teléfonos celulares...la calidad es tan mala que ya a nadie importan, pero tienen la virtud de hacer felices tal vez a millones de personas que no tuvieron el privilegio de presenciar el evento en cuestión estando presentes ahí. De esta manera, esas personas obtienen un ínfimo fragmento de la gloria vivida con los que pudieron estar presentes.

Pero entonces, ¿que es hoy en día la piratería? Para los empresarios y AADI CAPIF, es pirata todo aquel que baja de Internet aunque más no sea un solo tema, para su consumo personal. En cambio, y lo vengo afirmando desde hace años, pirata es aquel que baja TODO LO QUE PUEDE con el objetivo de hacer copias en cantidad para vender en la calle. El hecho que la grabación digital sea una verdadera clonación, hace que la calidad de la copia sea exactamente la misma que la del original, y estos personajes tienen preferencia por los éxitos del momento, aunque en menor escala también existe con el material llamado "de catálogo". Por otra parte, existen negociantes que compran, venden y canjean discos usados.

Ante los precios generalmente muy elevados de estos discos originales, estos negociantes te ofrecen la opción de obtener una copia digital de este objeto de COLECCIONISMO, INCONSEGUIBLE y DESCATALOGADO, a bajo precio y también es considerada una forma de piratería. Aquí, el análisis es más complicado, pero personalmente creo que en este caso la Compañía Discográfica habría perdido cualquier derecho sobre estas obras, porque si están descatalogadas y son inconseguibles se debe a que estos empresarios al no re-editarlos DEJARON DE HECHO DE HACER SU TRABAJO. ¿Por qué entonces deberían seguir teniendo derechos sobre ese material? Los contratos previos deberían ser revisados, declarando nulos los derechos sobre obras agotadas en el comercio. Y los futuros contratos se deberían limitar al tiempo que dure la venta hasta agotarse, a menos que esta vuelva a editarse; caso contrario los derechos deberían caducar automáticamente. Y por el lado del coleccionista que posee piezas únicas por las que pagó a lo mejor cifras elevadas.

¿Se le puede negar el derecho de vender copias de bajo precio a personas que no tienen posibilidad de conseguir los originales? Considero que este derecho no puede ser negado al coleccionista, porqué lo que pagó lo convierten en dueño indiscutible de esas obras. En este punto, sí debemos tener en cuenta el tema de los derechos de autor, y el problema real es que no existe ningún mecanismo legal que permita pagar dichos derechos a quienes corresponde. Estoy seguro de que tanto como el coleccionista que vende, como el usuario que compra NO TIENEN INTENCION de no pagar los derechos ni tienen problema en hacerlo. Solo se necesita crear el mecanismo legal que permita realizar estas operaciones.

Me permito hipotetizar una forma de hacerlo posible: el coleccionista que vende podría oficiar como una suerte de "AGENTE DE RETENCION" de esos derechos y debería depositarlos mensual, bimestral, o anualmente en una cuenta general, junto con una declaración detallando los autores que son beneficiarios de ese dinero, quienes a su vez previamente censados e inscriptos en un registro, podrían retirar su dinero de esa cuenta general. SADAIC y AADI-CAPIF, cada uno en su respectiva área podrían ser los que manejen esas cuentas, asegurando a los artistas que los derechos efectivamente sean depositados, y a los usuarios, que el dinero depositado llegue a sus destinatarios.

Por lo tanto, para estos entes solo cambiaría la operativa aunque básicamente realizarían la misma tarea y de una manera mas clara y limpia que la actual. Por eso, deberían apoyar proyectos como el que me permito proponer, salvo que los negociados habituales en este país de coimas sigan siendo más rentables para ellos. Otra cuestión que genera la distribución de música vía Internet es que el artista solo necesitará básicamente de un servidor para que la gente pueda acceder y adquirir sus obras. No necesitará una cadena de distribución ni tiendas de discos. Por eso, si las Discográficas se convirtieran en servidores de Internet, podrían mantener su exclusividad sobre sus contratados y cobrar parte de la tarifa por la bajada de cada disco o tema como compenso por su servicio, y el resto, el derecho de autor, lo depositarían en la misma cuenta general hipotetizada en el caso de las ventas de los coleccionistas.

El procedimiento podría ser el siguiente: una vez que el usuario haya seleccionado lo que le interesa bajar, puede imprimir un formulario detallando todo lo referente a los autores y el monto total a depositar, como en el caso de los formularios de RapiPago o PagoFácil, y una vez depositado en la cuenta de la discográfica, esta proporcionaría al usuario un código que permita la bajada de la música por la que se pagó. A su vez, la discográfica una vez deducido su porcentaje efectuaría el depósito en la cuenta general manejada por sadaic y compañía quienes en definitiva liquidarían periódicamente estos derechos a los autores correspondientes. Este sería un método al alcance de todos, pues quienes no tuvieran una PC en su casa, podrían hacerlo en los ciber, en casa de amigos, en el trabajo, etc.

Honestamente, a grandes rasgos no me parecería un sistema difícil de implementar. Lamentablemente para ellos, todos los intermediarios del sistema tradicional, es decir, grandes y pequeños distribuidores y casa de venta de discos, desaparecerían, y con ellos los (enormes) mayores costos que originan para los usuarios. Es el precio de la evolución de nuestra sociedad cada día mas informatizada. Así como la aparición de los supermercados en su momento provocó la desaparición de figuras populares como el lechero, que dejaba las botellas de leche en la puerta de tu casa todas las mañanas, los distribuidores y vendedores de discos tradicionales, desaparecerán.

Por supuesto, queda por resolver como va a hacer el melómano a quien gustan las ediciones como las conocemos, para poder seguir adquiriendo las ediciones de este modo, o sea el disco en la mano con la gráfica para hojear y leer toda la información mientras produce regocijo la vista del artístico dibujo o foto del frente, Pero este tema, sin duda importante, será objeto de un posterior análisis.

Esteban Cerioni
S. M. de Tucumán, 8 de febrero de 2008.


 


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Comentarios

De: Leonidas83glx
E-mail: leonidas83glx
Fecha: 15/05/09 02:45

Concuerdo con lo que decís, es una buena forma de que los autores puedan cobrar por su obras (aparte de dar recitales)lo que ocurre es que dudo que alguna vez se pueda hacer eso porque se arruina toda la maquinaria marketinera y estructura parásita de las discográficas y sus intermediarios, y se acabaría los dudosos manejos de las sociedades de derechos, prefieren que todo siga así. Pero la idea que decís es buena.


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