Website Ribbon

 

Auspicia:
Secretaría de Cultura
y Educación de la Municipalidad de Rosario
(Res.332/06)

 

Servicios

Efemérides
Webmail.
Linkeanos

Nosotros...

Diseño + Contenidos:
E. A. Quagliano
Soporte PHP:
G. Quagliano

Agregue este sitio a sus favoritos
Recomiende nuestro sitio
Save to del.icio.us

¿Desea publicitar en este sitio? Escríbanos aquí

 

 

 

No somos responsables por los contenidos de los sitios externos sugeridos. Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

 

Creative Commons License


Estadísticas


Rosario, domingo 23 de abril de 2017

 

Google

 

En la Web

En Tecnologia para todos

Perspectiva

 Volver al índice
Imprimir


Viernes 20 de junio de 2008

María Jesús Santesmases: 'A la ciencia le cuesta mucho dejar de ser prejuiciosa y sexista'

La doctora en química María Jesús Santesmases participó del reciente Encuentro Hispano-Argentino de Científicas Mujeres de la ciencia: dos continentes, realizado en el Centro Cultural de España en Buenos Aires. Investigadora de la historia de las ciencias, bucea en los logros de las mujeres científicas en esta entrevista del diario Clarín de Buenos Aires.

La historia del conocimiento retacea la participación de las mujeres y ciencias como la biología suelen tener una mirada sesgada de lo masculino y femenino. Por suerte, estos déficit se están superando.

Hay científicos que se obstinan en presentar a la comunidad científica como una sociedad ideal. Sin embargo, toda idealización se astilla cuando se comprueba que la práctica científica relegó y aún relega a las mujeres.

La ciencia moderna, que se desarrolla sobre todo a partir del siglo XVII y cambia drásticamente a nuestra sociedad, ¿es una realización sólo masculina?

La historia del conocimiento científico es una historia de hombres. Y es así porque los relatos que conocemos hoy sobre cómo se ha producido el desarrollo del conocimiento científico le han dado protagonismo a los hombres y han ocultado sistemáticamente la participación de las mujeres. Eso no quiere decir que las mujeres no hayan participado, sino que su papel en esa historia se ha estudiado muy poco.

¿Cuándo comienza a cesar ese ocultamiento?

Hay un momento, un poco antes de principios del siglo XX, en el que algunas mujeres empezaron a pensar que no eran ellas las únicas ni las primeras que habían reflexionado sobre las ciencias y sobre la producción del saber. Se pusieron a estudiar y a buscar a otras. Y las encontraron, por lo que pudieron armar una genealogía de mujeres en el conocimiento científico. El problema es que han estado ocultas sistemáticamente, por relatos sesgados, que son relatos que se deben a que tenemos una cultura y una sociedad que es esencialmente patriarcal. Pero también es cierto que es una sociedad que admite paulatinamente otras cosas. Y las admite en muchos casos con el apoyo de algunos hombres.

¿Qué relación encuentra entre sexismo, racismo y ciencia moderna?

El racismo forma parte de todas las culturas que conocemos. Eso no quiere decir que tenga justificación. El conocimiento científico incorpora los valores de las sociedades en las que se produce. Entonces, cuando una persona hace determinado experimento, al narrarlo y al sacar conclusiones sobre él, no está hablando exclusivamente de ese experimento sino que suma su propia visión de la vida y la que su sociedad le aporta. Como parte de ese cruce se construye el discurso de la ciencia.

¿Cómo se expresa el sexismo en los desarrollos de la biología, por ejemplo?

Le cuento un caso: en los estudios sobre las hormonas que se producen en el primer tercio del siglo XX, se pensó primero que había hormonas masculinas y hormonas femeninas, hasta que se advirtió que hay transformaciones de unas en otras y que los hombres también tienen las hormonas denominadas femeninas, y las mujeres tenemos también hormonas denominadas masculinas. De manera que adjudicar a las hormonas el carácter masculino o femenino es un sesgo de sexismo que conservamos. A la ciencia le cuesta mucho dejar de ser prejuiciosa y sexista.

¿Se puede imaginar la superación de la dicotomía masculino/ femenino, que borra los casos que no se ajustan al esquema?

Tenemos una cultura que sostie ne la dicotomía. Es verdad que se puede imaginar la utopía del mundo sin sexo -sin sexos, no sin actividad sexual-, como se puede imaginar un mundo sin clases sociales. Se puede imaginar, pero éste es el mundo que tenemos, un mundo que divide y que crea fronteras. Seguramente, para que podamos atravesarlas, a lo mejor. Pero desde luego, las fronteras están ahí.

¿Hacia dónde marcha la biología contemporánea?

Pues no lo sé, pero lo que detecto en la investigación biológica actual es que hay un sesgo enorme hacia la genetización. Es verdad que hay muchas investigaciones en biología muy interesantes en el campo de las proteínas y de las biosíntesis de productos o la biotecnología de plantas. Pero el asunto de la genetización me preocupa, porque una sociedad que deposita en los genes la justificación de los caracteres de las personas difícilmente puede crear políticas de igualdad.

En el funcionamiento de las comunidades científicas actuales, ¿qué lugar ocupan las mujeres? ¿Se refleja su trabajo en los reconocimientos y en la jerarquización?

En general, las autoridades de los países reconocen que las mujeres estamos participando en actividades profesionales de todo tipo. Incluso se está pidiendo, de ma nera normativa, que las mujeres participen en los comités de tomas de decisiones sobre admisión de personas en determinados sectores profesionales, o de estudiantes, o en la promoción profesional de la gente en el mundo académico. Creo que hay una concienciación. Pero la historia de las mujeres y de su profesionalización nos enseña que la participación de ellas y su reconocimiento profesional no es una cosa que haya crecido a lo largo de los siglos, sino que tiene altibajos que dependen de los tiempos.

¿Por ejemplo?

Durante un tiempo, las sanadoras y las matronas fueron más importantes que los obstetras, porque no había obstetras. Pero cuando se consolidaron los estudios de medicina en las universidades, las matronas fueron extraordinariamente desprestigiadas. Tenemos una historia de la participación de las mujeres en los saberes y prácticas de las sociedades que nos muestra que aún tenemos muchas cosas que lograr.

¿Con qué estrategias? ¿Con objetivos de nivelación o de reconocimiento de la diferencia?

Bueno, hay muchos problemas. Por ejemplo, el de la autoridad. Las mujeres, en los sectores profesionales en los que son incluso mayoría, no son las que mandan; el poder lo mantienen los hombres. Y para muchas mujeres, paradójicamente, eso es lo normal, lo natural. Es un problema de costumbres sustentadas en razones personales, culturales, profesionales. El sistema educativo representa otro problema.

¿Cuál?

El sistema educativo se comporta de una manera que disuade a las niñas y a las adolescentes de especializarse en las carreras consideradas tradicionalmente masculinas; las ingenierías, por ejemplo. Ahí es donde todavía tenemos una participación de mujeres en el estudiantado más baja que en el resto de las carreras. En España, en la universidad es impresionante que sean la mayoría y sean las que mejores notas están sacando en medicina, en ciencias, en muchas carreras importantes. El estereotipo de que las mujeres son de letras y los hombres de ciencias hace muchas décadas que es falso. Estimular la igualdad significa educar para la igualdad entre los sexos, y no es fácil. Lo más fácil es seguir transmitiendo los mismos valores patriarcales.

Y en materia de reconocimiento, ¿ha mejorado la situación de las mujeres científicas o siguen siendo postergadas?

El reconocimiento de las mujeres es todavía un asunto pendiente. Para eso es necesario que nuestros pares hombres nos reconozcan la misma capacidad científica, académica y docente que tienen ellos. Y le aseguro que esto no es sencillo.

Ganar un Premio Nobel, ¿es algo similar para un hombre que para una mujer?

La lista de los premiados enseñaque no. El número de mujeres es diminuto. Y son científicas extraordinariamente relevantes todas ellas. Es muy difícilmente comprensible lo que está pasando. Pese a todo, cada vez hay más cuidado. Pero estamos lejos de que se conceda a las mujeres el reconocimiento que merecen.


¿Qué podría hacer el Estado en materia de política científica para revertir esta situación?

Hay muchas cosas que ya se están haciendo. Por ejemplo, se obliga a que, en las composiciones de los comités de promoción en la investigación, las mujeres y los hombres estén en proporciones prácticamente similares; que las estadísticas de la comunidad científica estén segregadas por sexo para que podamos evaluar cuántas somos. Es que en muchos países ni siquiera sabemos qué trato reciben las mujeres científicas. O sea, en España, cuando se pedía un proyecto de investigación, no se preguntaba el sexo del investigador principal. Ahora ya sí, pero durante unos años no lo han preguntado. De manera que era muy difícil saber a quién estaban concediendo proyectos de investigación y a quién no. Ahora sí lo sabemos, y sabemos que las mujeres no son investigadoras principales mayoritariamente en los proyectos de investigación, cuando sobre ellas descansa buena parte del funcionamiento de los grupos de investigación científica.

¿Qué factores pueden ayudar a mejorar la posición de las mujeres científicas?

Las políticas de igualdad. Pero claro, tenemos que tener sociedades conscientes de estos problemas, y necesitamos a los hombres para hacer estas cosas.

Fuente: Clarin.com


 


Comentar esta noticia

Este espacio está pensado para que nuestros lectores dejen sus aportes, comentarios y opiniones. Nuestra devolución será publicada en este mismo espacio. No responderemos vía mail, salvo aquellas consultas ingresadas por medio de nuestro Formulario en la sección "Contacto". Gracias.
Nombre
E-mail
Comentario


Escriba el código que ve en la imagen: 
 


Comentarios

No hay comentarios aun para esta noticia.

Arriba